Fashion

NÓMADA

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@degoista | No sé si es un tema generacional, -mi intuición me dice sí- o si es producto de la globalización, pero desde hace ya 5 años que siento esta necesidad de estar en constante movimiento.

 Y aunque no les voy a negar que quisiera encontrar finalmente una ciudad que se convierta en mi centro de operaciones -Madrid es mi mayor apuesta por el momento- creo que siempre voy a tener esa picazón en los pies que me hará querer trasladarme de un lugar a otro cada vez que el tiempo -y el dinero- me lo permitan.

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 No estoy hablando solo de migrar, o de que en ningún lugar llego a sentirme como en casa, para nada. De hecho creo que lo que hace que nos sintamos parte de un lugar no es tanto el sitio en sí, si no su gente: los amigos que tienes y los que encuentras. Esos que eventualmente se vuelven tu familia.

 Me refiero más bien a esas ganas de deambular sin rumbo fijo un día, o ese impulso raro por tomar un camino diferente para ir a casa o al trabajo; convirtiéndonos en una especie de caballeros errantes que se topan con nuevas aventuras solo por casualidad.

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 Creo que por eso quise apostar esta semana por un look con apariencia descuidada pero lleno de texturas y contrastes sutiles. Con cierto aplomo y sensación post-apocalíptica gracias a este genial abrigo de @visori_official -un must have que puede encontrar en @theclosetclubmadrid– del que me enamoré perdidamente por su color y funcionalidad.

 Debo confesar que tengo cierta debilidad por estas piezas que tienen como personalidad propia. Que no solo su construcción, tejido y corte hablan por si mismas, si no que tienen un carácter que traspasa el acto de vestir; convirtiéndose en armaduras o estampas que te trasladan a otro tiempo o a otro mundo (fácilmente veo este abrigo en una peli estilo Mad Max o The Matrix, si lo ponemos en negro por ejemplo)

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 Lo que me lleva a concluir que quizás a veces vestimos con la intención de trasladarnos a otro mundo o de sentirnos parte de un universo de ficción donde todo es posible. De llenarnos de esa sensación de -la palabra que me viene a la mente es en inglés- empowerment (empoderamiento) que nos permita desarrollar nuestra fuerza interior y canalizarla en pro del cumplimiento de todas esas metas y sueños que estamos seguros son lo mejor para cada uno de nosotros.

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 También pienso que ese tipo de piezas irreverentes como este abrigo deshilachado -pero regio- tienen una especie de etiqueta en el pecho que dice “i don’t fucking care” o “si te gusta bien y si no, ¡también!”. Que te dan la licencia de ser intencionalmente desinteresado y aún verte bien. Suelen ser las mismas que te permiten salir en pijamas con solo colocártela encima (como una chaqueta de cuero negra, por ejemplo) dándole coraje a todo lo demás que llevas puesto. Subiéndole enormemente la autoestima a tu guardarropa.

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Always searching for “the light” X’D

 Ser atrevidos no siempre implica ir a lo estrambótico. Pasa igual que con los detalles, creo que hay un mayor grado de boldness en hacer que elementos muy elaborados o pensados se vean sencillos, que invertir en la prenda más costosa de la tienda o el peluche más grande.

 No pensé que diría esto, pero a veces puede que haya mayor riesgo en la aceptación que en el reto en sí. Sobre todo cuando este último solo se plantea como una forma de evasión y no con un propósito claro.

 Creo que al sumir esta forma de ver la vida y asociarla a veces al vestir, me ha permitido sortear mejor circunstancias difíciles y partidas inesperadas.

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 Esta comezón por emigrar, que como dije en un principio es generacional, se hace más llevadera cuando ante un nuevo rumbo o una nueva despedida, guardamos en una cajita la promesa del reencuentro. 

 Hoy justamente se ha mudado a Suiza uno de mis mejores amigos. Y su partida, lejos de ponerme melancólico, me hace pensar en destinos futuros y sueños aún encapsulados que están esperando a que rompa el empaque.

 Lo sé, lo sé, es muy loco comenzar hablando de un abrigo súper cool y terminar filosofando sobre qué nos depara el destino. Pero es que, como fiel practicante de la semiosis ilimitada y siendo overthinker por naturaleza, creo que al final todo está conectado de alguna forma. La globalización nos ha llevado a ser más integrales, tendiendo puentes entre aspectos que nunca pensamos podría ser posible relacionar.

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 Al final, van a ver que somos capaces prácticamente de todo. Solamente tenemos que seguir de frente el camino y estar atentos a los giros que la vida nos lanza (sea aquí o en Pekín). En el aprender a sortearlos está la clave para ser feliz, estoy seguro de eso. 

Gracias a mi buen amigo @gianfrancolavecchia por las fotos <3

 

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